El estarse moviendo de un lado a otro le enseñó que la existencia en un constante cambio, eso la convirtió en una amante de la vida y una total convencida de que nacimos para ser felices, sin importar el lugar en que te encuentres o las circunstancias que te rodeen.

Desde los ocho años de edad Sandra comenzó a sumergirse en un viaje espiritual y de superación personal, su padre fue el promotor de esta maravillosa aventura que ella adoptó desde entonces. Debido a su problema de dislexia y a la dificultad que ello le trajo para aprender a leer y a escribir, su progenitor comenzó a despertar en ella el interés por la lectura a través de libros como El Principito, Juan Salvador Gaviota, El Don de la Estrella, entre muchos otros.


En 1984 su familia se trasladó a Medellín, donde finalmente dejaron su vida de viajeros y se radicaron allí definitivamente. 

En julio de 1994 se graduó como Diseñadora Industrial en la Universidad Pontificia Bolivariana, a lo largo de su trayectoria combinó su trabajo y su amor por las arte plásticas con su continua búsqueda de superación, para lo cual tomó varios cursos de crecimiento personal, PNL y coaching.

En 1998 a sus veintisiete años de edad, Sandra resultó gravemente herida en un accidente de tránsito, lo que la llevó a estar en coma y a permanecer en un hospital durante varios meses. Las experiencias, sentimientos y sensaciones que vivió mientras estaba en coma, fueron tan inusitados que no se comparan con nada que haya vivido en el antes o el después de este increíble viaje astral.

Luego de su recuperación siguió la ardua tarea de retomar las riendas de su vida, esta etapa no fue fácil y la llevó a cambiar por completo sus metas y sus sueños. A partir de ese momento su vida dio un giro de ciento ochenta grados y entendió que cuando se cierra una puerta se abren mil ventanas y eso fue lo que sucedió. Al poco tiempo conoció al hombre que hoy en día es su esposo, su compañero, su amigo, su cómplice y su aliado.

Aunque a los nueve años de edad Sandra ganó un concurso literario con el cuento "Mi perro y yo", fue gracias al accidente que terminó sumergiéndose en el maravilloso mundo de las letras, varios de los médicos que la atendieron en aquel entonces le recomendaron en repetidas ocasiones que escribiera su historia. A pesar de sus intentos, los resultados no generaban el fruto esperado, debido a su dislexia Sandra se había alejado de todo aquello que tuviera que ver con escribir y adquirir dicho hábito de un momento a otro no era tarea fácil.

Pasaron algunos años hasta que Sandra comenzó a ver los frutos de su trabajo y a sentirse a gusto con lo que escribía. Esto sucedió mientras vivía en Canadá con su esposo, el cambio de vida, las diferentes costumbres, el involucrarse con personas de otras culturas, las estaciones y la exuberancia del paisaje que la rodeó tanto en Ontario como en British Columbia donde tuvo la oportunidad de vivir, se convirtieron en su musa inspiradora. A su regreso a Colombia en el 2010 comenzó a sacar en limpio y a pulir todos sus escritos, hoy en día Sandra es una escritora novel colombiana, que dedica gran parte de su tiempo a plasmar sus historias, internándose en un mundo de fantasía en el que su mente vuela, las ideas fluyen y su corazón se regocija en medio de las palabras.

Sandra Jaramillo Botero

Sandra Jaramillo Botero nació en Pereira el 17 octubre de 1970. Escritora, diseñadora y coach de vida. Durante los primeros años de su vida vivió en diferentes ciudades de Colombia, debido al trabajo de su padre.

Sandra Jaramillo Botero